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Joe Biden, una nueva forma de gobernar Estados Unidos

De acuerdo con el internacionalista Érick Fernández, Biden muestra apertura a la diversidad en la constitución de su gabinete y en su discurso. 

Por  David Ortega

Biden detuvo la construcción del muro fronterizo, lo que echa para atrás toda la mirada xenófoba que marcó las relaciones bilaterales.(EFE, EPA / Michael Reynolds)

Biden detuvo la construcción del muro fronterizo, lo que echa para atrás toda la mirada xenófoba que marcó las relaciones bilaterales. | EFE, EPA / Michael Reynolds

Estados Unidos.- La toma de posesión de Joe Biden como presidente de los Estados Unidos de América (EUA) marca una nueva forma de gobernar a este importante país en el concierto internacional, y genera expectativas en un considerable sector de la sociedad norteamericana y del mundo, reflexionó el maestro Érick Fernández Saldaña, académico de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

De acuerdo con el experto en política de Estados Unidos, aunque este acto de la ritualidad política de los Estados Unidos, de cambio en la Casa Blanca, se vio roto por la ausencia del mandatario saliente, Donald Trump, la no presencia de este en el Capitolio "marcó en buena medida una atmósfera favorable para el presidente entrante" que, cumpliendo con la propia ritualidad de la transición, juramentó frente a representantes de la Suprema Corte, del Congreso, su Cámara de Representantes, la Cámara de Senadores y el apoyo de expresidentes.

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Situación muy favorable, ya que todos los reflectores se enfocaron en Biden. "En Estados Unidos se rompe está tradición, pero creo que es benéfico para también romper con esos esquemas de un Trump enojado y demás que no iba a aportar, pero que se iba a centrar la atención sobre sus enojos, a identificar simplemente a Biden como un actor importante y el más importante de esa mañana", mencionó al hablar de la reciente toma de protesta del nuevo presidente de los Estados Unidos.

Tan así, que Joe Biden estuvo acompañado por los exmandatarios Barack Obama, Bill Clinton y George W. Bush, el único que no pudo asistir por motivos de salud fue Jimmy Carter, resaltó.

Cambio de timón

Como esperaban la opinión pública estadounidense e internacional, Fernández dijo que, en su discurso, Joe Biden marcó un golpe de timón al no querer hacer de EUA lo más grande (que era la divisa de Trump), sino al trazar una nueva ruta, donde el principio es enfrentar los grandes problemas de Estados Unidos bajo un concepto de unidad.

"Sin duda, fue un cambio de timón, de la conducción política y ejecutiva de los Estados Unidos de lo que vivimos con Donald Trump.  Es evidente volver a unas prioridades esenciales que comparte buena parte de la humanidad, por ejemplo: la centralidad al combate de la COVID-19, yo creo que esto es sumamente urgente, y vuelve a poner la centralidad en el combate a la pandemia", opinó el académico.

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Combate en territorio norteamericano que será una línea del trabajo en los primeros días del presidente, pues buscará que en los primeros 100 días de su Gobierno se vacunen a 100 millones de norteamericanos.

También Estados Unidos, por la importancia de su relación de carácter global en temas que tienen que ver con la seguridad internacional, buscará recuperar el diálogo con Rusia para un acuerdo más amplio sobre los misiles balísticos entre esta última nación y los Estados Unidos, un tema que con Donald Trump se había olvidado por completo, comentó, Fernández.

También resaltó que Biden habló del cambio climático y buscará, como una acción urgente, retornar a los Estados Unidos al Tratado de París, el cual versa sobre el calentamiento global, y también buscará con rapidez el reingreso de los Estados Unidos a la Organización Mundial de la Salud, acción con la que reconoce que este organismo internacional es central en la concreción de un régimen de combate a la pandemia, a diferencia de Trump, destacó.

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Entre esos grandes problemas que tiene de entrada la nueva Administración, que Biden describió en términos sociales y en los que mencionó que pondrá toda su alma, se encuentran: el racismo y el terrorismo nacional, local y doméstico de la supremacía blanca, una ideología que ha permeado en algunos sectores de la sociedad norteamericana. Sin duda, temas que han sido parte de la gran polarización que se ha generado en el país del norte.

Supremacía blanca

"Yo creo que el problema fundamental es que la sociedad norteamericana, ha quedado evidente, es una sociedad dividida. El gran reto y la gran línea del discurso de Biden es tratar de generar esta unidad en la medida de lo posible. Sabemos que la unidad es compleja y difícil de alcanzar, pero la búsqueda de limitar las divisiones es importante", expuso.

Divisiones que están en lo que se refiere a la identidad local norteamericana, es decir, estos conceptos que hay en algunos sectores que creen y asumen la supremacía blanca como parte de su vida cotidiana.

Es realmente increíble que en pleno siglo XXI siga existiendo este discurso, el cual lo único que fomenta es un discurso de odio con la discriminación racial e incluso religiosa.

"Este es el problema social fundamental que tendrá que atender Biden y buscar recursos con otros actores y organizaciones sociales en los Estados Unidos, incluso las iglesias, para normalizar las relaciones y poder llegar a lo que algunos han llamado: la reconstitución del tejido social norteamericano, en esos terrenos", destacó.

Otro tema que nadie había mencionado, y que Biden se atrevió a hacerlo, mencionó el académico, fue sobre que al interior de los Estados Unidos también existe el terrorismo, pues afirmó que también es un asunto local y doméstico, ya que no solamente se presenta fuera de los Estados Unidos.

"Es reconocer que el terrorismo también tiene casa en los Estados Unidos, pero; más que eso, también tiene que ver con un problema económico, que es el gran diferencial entre un Estados Unidos, donde hay ricos y donde hay muchísimos pobres, y donde se tiene que atender este asunto para reducir, al igual que en buena parte del mundo, estas diferencias en términos de la economía".

De ahí la inyección de recursos, de alrededor de mil 900 billones de dólares, que solicitó Biden para atender dicha crisis, explicó.

El retorno de Trump

El internacionalista de la Ibero destacó que Joe Biden también habló sobre un proyecto de rechazar la cultura de los hechos manipulados.

"Esto es muy interesante, porque fuimos testigos a lo largo de estos cuatro años de una política muy fuerte en la cual la referencia eran las redes sociales del presidente Trump, observar con qué se levantaba y así, a lo largo del día, hacer una línea de trabajo, una agenda de trabajo, a partir de esos tuits".

Ese era el mecanismo de Trump, la plataforma para comunicarse con la sociedad, desde el primer día de su Administración hasta antes de que le cancelaran su cuenta propia. Por otra parte, en el discurso de Biden y en la constitución de su Gobierno también se percibe una apertura a la diversidad y a las minorías; algo que el maestro cree que el actual mandatario aprendió durante los ocho años que estuvo acompañando, como vicepresidente, a Barack Obama, es decir, "la incorporación de personalidades que, si bien no figuran en el ámbito de los actores políticos tradicionales, pueden constituirse en un equipo de trabajo importante, marcado por la igualdad, la inclusión y la diversidad".

Y acerca de la frase proclamada por Donald Trump al abandonar la Casa Blanca ("que tengan buena vida, nos veremos de alguna forma pronto"), el docente del Departamento de Comunicación de la Ibero opinó que manifiesta su regreso para recuperar lo que dejó.

Trump, ya que como buen "animal político y mediático", estará atento al desarrollo de los procesos de carácter político y social, y buscará alguna forma de tener presencia en la agenda comunicativa, en la agenda política de los Estados en los próximos meses y años; pero todo dependerá del resultado de su juicio político (impeachment).

"En esta prospectiva, todo depende de las decisiones que tome el Senado de los Estados Unidos... Creo que detrás de todo esto, este juicio político es resultado importante para el futuro político de Trump", comentó el académico. Ya que, si se declara culpable de los delitos de incitar a la violencia, Donald Trump ya no tendría oportunidad de participar en el próximo proceso electoral dentro de cuatro años.

En el caso contrario, tendría espacios abiertos con algunos de sus correligionarios, seguidores y simpatizantes; y, en la medida de lo posible, tener algún tipo de presencia en algunos medios, que no son las grandes cadenas norteamericanas, sino en otros que tienen presencia en la televisión de cable o redes sociales, en donde podría buscar sintonizar y conectar con estos seguidores e incluso buscar crear un partido o corriente política que tenga presencia de cara a las siguientes elecciones. 

"No es nada despreciable observar que un número importante de republicanos no creyeron en el resultado final de las elecciones y podría ser un campo de cultivo importante para continuar con el discurso de Trump", opinó.

México y Biden

En cuanto a qué cabe esperar para la relación entre México y Estados Unidos, Fernández Saldaña destacó, de entrada, que resultó simbólico detener la construcción del muro fronterizo, lo que echa para atrás toda la mirada xenófoba que marcó las relaciones bilaterales en la Administración saliente.

"Un tema urgente que tuvo que ver con la relación bilateral fue dejar de seguir construyendo el muro, lo cual es algo, además de muy impactante, también algo muy simbólico. Trump lo utilizó como bandera de campaña y como parte de su acción durante los cuatro años para manifestar que Estados Unidos tiene plena soberanía en su territorio nacional y que no quería tener nada que ver con el resto del mundo, empezando con nosotros;pero, más allá de eso, no se detuvo la migración, al contrario, complicó la vida migratoria de un número importante de personas".

A esto añadió la reforma migratoria, que en los próximos días y semanas definirá con claridad cuáles son los elementos para que al menos 11 millones de extranjeros que viven en los EUA se acojan a esta y puedan adquirir, de acuerdo a sus condiciones, gustos y preferencias, el proceso de ciudadanía estadounidense.

También suspendió por un tiempo las deportaciones, aunque advirtió que se debe ser cauto con esto, porque habrá que ver las nuevas condiciones que se presenten en esta reforma migratoria.

Experto: Érick Fernández Saldaña

Profesión: Licenciatura en relaciones internacionales, maestría en sociología y egresado del doctorado en ciencias sociales (Ibero). Ha escrito diversos artículos y capítulos de libros sobre la situación política, social y cultural en América Latina. Ha realizado distintos estudios sobre política exterior de los Estados Unidos. Ha sido corresponsal internacional y ha cubierto procesos electorales y conflictos en distintas regiones. Investiga la relación entre medios de comunicación, diplomacia pública y promoción democrática. Actualmente coordina la cátedra Unesco Comunicación y Sociedad.

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