Salud

¿Usar cubrebocas nos hace inmunes a Covid-19?

Estudios en animales sugieren que el uso de cubrebocas favorece a que los individuos se infecten con una baja carga viral, lo que provocará una infección más leve, y aunque falta investigar al respecto, la propuesta es provocadora, afirma científico

Por  María Sánchez

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Usar cubrebocas nos hace inmunes a Covid-19(Foto: Shutterstock)

Usar cubrebocas nos hace inmunes a Covid-19 | Foto: Shutterstock

Uso de cubrebocas podría reducir afectaciones por Covid-19 1(Ilustración Debate)

Uso de cubrebocas podría reducir afectaciones por Covid-19 1 | Ilustración Debate

México. - De acuerdo con la evidencia científica recabada hasta nuestros días, el virus del Covid-19 tiene la capacidad de causar innumerables manifestaciones clínicas, que van desde la ausencia total de síntomas, hasta neumonía, síndrome de dificultad respiratoria aguda y la muerte.

Lo anterior lo notifica la Revista de Medicina de Nueva Inglaterra (New England Journal of Medicine), que además en un reciente artículo propone el posible efecto positivo que tiene el uso de cubrebocas, sugiriendo incluso la teoría de que su uso generalizado podría estimular la inmunidad contra el coronavirus.

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Al respecto, esta casa editorial preguntó al doctor Cristóbal Cháidez Quiroz qué tan viable es esta suposición de la publicación y cuál es su posición respecto al uso del cubrebocas. 

Una propuesta provocativa 

Monica Gandhi y Georg W. Rutherford lanzaron una interesante propuesta en la Revista de Medicina de New England. En su artículo «Uso de cubrebocas para COVID-19 como potenciador de variolización en tanto esperamos una vacuna» abordaron recientemente que ante el avance de la COVID-19 alrededor del mundo, es posible que uno de los pilares del control de la pandemia sea el uso generalizado de la mascarilla facial o del cubrebocas, ya que el instrumento podría ayudar a reducir la gravedad de la enfermedad y garantizar que una mayor proporción de infecciones del nuevo coronavirus sean asintomáticas. 

De acuerdo con el experto en microbiología ambiental Cristóbal Cháidez Quiroz, esta idea de los investigadores es muy provocativa, que si bien aún no está comprobada, tiene un fundamento científico importante. 

Uso de cubrebocas podría reducir afectaciones por Covid-19

Inmunidad y coronavirus

De acuerdo con el artículo de la revista científica, la idea radica en una larga data de patogénesis viral; es decir, en el conocimiento que ya se tiene sobre la forma en que los virus causan un padecimiento.

Esos datos sostienen que la gravedad de una infección viral es proporcional al inóculo viral recibido: cuantos más virus se reciban, más grave la infección. De acuerdo con Cristóbal Cháidez, la hipótesis que establecen los investigadores tiene que ver con la valorización que se hizo en China en el siglo XV.

En aquel tiempo, la presencia de la viruela era devastadora. Al igual que el coronavirus, la viruela es una infección respiratoria viral muy grave, para la que los chinos de aquella época, con sus conocimientos empíricos, lograron generar variolización (inmunidad contra la viruela) a través de las costras que generaban las infecciones: «Les quitaban las costras de la piel a las personas que fallecían de viruela, las maceraban y se las daban a las personas sanas», y el resultado de este proceso de variolización es que un cincuenta por ciento de las personas moría; pero el otro cincuenta quedaba inmune. Sin embargo, de no hacerse, la pandemia habría devastado a todos en China en aquel momento, y ese es el fundamento de esta publicación científica, mencionó. 

Carga viral y gravedad 

Los autores de la Universidad de San Francisco para la revista New England Journal of Medicine mencionan que en las infecciones virales en las que la respuesta inmunitaria desempeña un papel predominante en la patogénesis viral, como el SARS-CoV-2, las dosis altas del inóculo viral pueden abrumar y desregular las defensas de la inmunidad innata, aumentando la gravedad de la enfermedad.

Con el nuevo coronavirus, esto se ha probado solo en modelos animales, por ejemplo en un modelo hámster sirio, donde las dosis más altas del nuevo coronavirus provocaron manifestaciones más graves de COVID-19.

En otro experimento con hámsters sirios, simularon el uso de mascarilla por los animales de laboratorio, encontrando que algunos de los que usaron mascarilla quirúrgica se infectaron, pero presentaron formas menos graves de la infección. Por lo menos en modelos animales se ha probado que mientras más baja sea la carga viral de SARS-CoV-2, en general, menos grave será la enfermedad. 

Dos vías de protección

El especialista ilustró lo siguiente al respecto: «Entendiendo que la mascarilla es una barrera física, no hermética, es muy probable que mucha gente al estar en contacto con otras personas que pueden ser asintomáticas o van saliendo de la infección, pero pueden expedir pequeñas cantidades de partículas virales, entonces esas pequeñas cantidades de virus entran a nuestro cuerpo, y así el sistema inmune las reconozca y empecemos a ser inmunes, que es lo que hace una vacuna». 

Los autores del artículo añaden que entonces el inóculo viral es importante para determinar la gravedad de la enfermedad por SARS-CoV-2, y por lo tanto el impacto clínico posterior de la enfermedad será menor. Esto sería por dos vías: uno, las mascarillas pueden filtrar algunas gotitas que contienen virus por parte del usuario (con la capacidad de filtrado determinada por el tipo de mascarilla); dos, la mascarilla podría reducir el inóculo que inhala una persona expuesta. 

Propuesta es una llamada de atención

Cháidez Quiroz comentó que este es el concepto en el cual se basa el artículo y por qué el uso de cubrebocas y mascarillas generalizado podría favorecer al desarrollo de respuesta inmune. Sin embargo, recalcó que es solo una teoría que los investigadores ponen al escrutinio científico, y por eso lanzan esta propuesta: «La ponen en una revista de alto impacto científico, moviendo así los hilos del sistema de salud de los países, le pegan una campanada a la industria farmacéutica que está trabajando fuertemente en la generación de vacunas, y establecen muy claro que esta es una teoría y no puede ser probada sin estudios clínicos controlados».

¿Cómo serían los estudios? 

Cristóbal Cháidez explicó que, para corroborar esa teoría, tendrían que tener un grupo de estudio con mascarilla y otro sin mascarilla, e inocularles una cepa viral no patógena para ver si generan inmunidad.

Hoy, obviamente sería inmoral aplicarles el virus del COVID-19, pues «no estamos en el siglo quince», comentó el investigador, quien cree que es una idea muy innovadora tomada del pasado y que incide en la utilidad que se les da a las mascarillas actualmente, dando —en sus palabras— una cachetada con guante blanco a quienes han criticado el uso de la mascarilla, pues hasta la fecha esta ha sido uno de los elementos más importantes contra la propagación de la COVID-19. 

A favor del uso del cubrebocas

Los autores de la publicación mencionan que la investigación realizada anteriormente para otros virus respiratorios da evidencia de que usar cubrebocas o mascarillas puede proteger a los usuarios de la infección al bloquear las entradas principales de virus respiratorios al cuerpo humano, como son la nariz y la boca. 

Investigaciones realizadas en todo el mundo, especialmente en países asiáticos, que se acostumbraron a usar cubrebocas durante la pandemia de SARS en 2003, han sugerido que existe una fuerte relación entre el uso de mascarilla por los ciudadanos y el control de esa pandemia.

Además, de acuerdo con los científicos estadounidenses, datos recientes de la ciudad de Boston demuestran que las infecciones de SARS-CoV-2 disminuyeron entre los trabajadores de la salud en los hospitales municipales después de que se implementara de manera universal el uso de cubrebocas a finales de marzo.

Por su parte, Cháidez Quiroz mencionó a DEBATE que el cubrebocas por esta y otras evidencias sigue siendo una herramienta primordial para el combate del coronavirus.

  • 70 por ciento de reducción de riesgo de contagio del virus SARS por el uso de cubrebocas en espacios libres  durante el año 2003, en Pekín, China. (Cheng y col., 2020). 
  • Uso eficaz. - La Secretaría de Salud en México destaca que el uso del cubrebocas solo es eficaz si se combina con las medidas de higiene, como el lavado de manos frecuente, el estornudo de etiqueta y la sana distancia.
  • Uso obligatorio. - El Consejo Estatal de Seguridad en Salud de Sinaloa aprobó a principios de agosto el uso obligatorio del cubrebocas y la aplicación de gel antibacterial en el transporte público y en oficinas de Gobierno, esto como un esfuerzo por mantener la tendencia a la baja en la incidencia de contagios de COVID-19 en Sinaloa.

Uso de cubrebocas y tasas de mortalidad

Investigadores estadounidenses sugieren que si la teoría de que el uso de cubrebocas provee una inmunidad protectora contra COVID-19 se confirma, el uso universal de la mascarilla podría contribuir a aumentar la proporción de infecciones por SARS-CoV-2 que son asintomáticas.

Como evidencia a favor, el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) estima que la tasa típica de infección asintomática con SARS-CoV-2 era del 40 por ciento a mediados de julio, pero se informa que las tasas de infección asintomática es superior al 80 por ciento en entornos donde el uso del cubrebocas es universal, lo que proporciona evidencia observacional de esta hipótesis.

Los países que han adoptado el uso generalizado de mascarillas en toda la población han obtenido mejores resultados y disminución de las tasas de enfermedad graves y muerte por COVID-19, lo que sugiere también un cambio de infecciones sintomáticas a asintomáticas o menos graves en la población (Gandhi, Monica; Rutherford, George W. «Facial Masking for COVID-19, Potential for “Variolation” as We Await a Vaccine», New England Journal of Medicine, 2020).

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